martes, 31 de agosto de 2010

Capitulo 5: ¿Quién es él?


Parecía como si  todo mi mundo se  fuera a despedazar lentamente...
-Que bueno que hayas venido Emma, creeme que Sebastián es un buen tipo...-Exclamó con una sonrisa falsa Crista.
-Sí, lo se...-La incomodidad era evidente para todos, mi compañero del baile me miró fijamente suplicando perdon, el tenía entendido que su primo y yo no congeniabamos.
-Parece que ya llegamos...-Me susurró Sebastián.
-Sí...eso parece-Entramos platicando de cosas triviales mientras vi que todos se comenzaban a sentar, corrí hacia la mesa donde estaban la mayoría de mis amigos trayendo a mi pareja conmigo.


Todos comenzaron a bailar animadamente con el ritmo de la música, mientras yo intentaba hacer lo mismo.
-Quita esa carita Emma, intenta sonreir, todos se dan cuenta de tu ánimo...-Acercó su rostro y me susurró suavemente con una expresión tierna en sus ojos.
-Solo olvida que él esta aquí, deja que su recuerdo se vaya, no debes de llorar Emma-
-¿Pero como es que tú...?-
-Ese día en que te encontré llorando vi que escuchaste todo y fue con lo único que lo pude asociar...lo siento-
-No importa, ya no...-Le dirigí una sonrisa autentica que ocultaba un dolor profundo que hacia que todo mi ser se estremeciera, como si a mi corazón lo golpearan poco a poco y el dolor se volviera insoportable.
-¿Qué tal si salimos un rato?-Cuestioné mientras saliamos observando el bello cielo estrallado.

Nos mantuvimo en silencio disfrutando esa postal inolvidable, suspiré al ver una estrella fugaz pidiendo como siempre un deseo que no se volvería realidad.
-Quisiera poderlo sacar de mi corazón, que solo se vuelva alguien más...solamente eso-
El agua comenzaba a caer en pequeñas gotas que se esparcían por todo el lugar, dejando ligeras marcas en mi ropa.
-Sera mejor que entremos...-
-Sí, eso creo- Al entrar la fiesta estaba aún mejor que antes de irnos, todos bailaban como si no hubiera un mañana, pero Alexander se encontraba recargado contra una de las paredes del salón.
-Esto es como....- Sentí que el aire frío de la lluvia entraba levemente debajo las puertas dejando una sensación extraña, como si estuviera en una piscina y solo estuviera con los pies dentro...


-Sebastián ven aca-Le gritó sobre el bullició de gente Alexander.
-Enseguida vengo-Él se fue casi al instante, pero en eso yo vi entrar a alguien que no había visto, o eso recordaba, su paso era constante y un tanto rápido, viendo como todos posaban sus ojos en su silueta.
-Ya no me volveré a enamorar...solo he sufrido por este estupido sentimiento...-Dije para mis adentros mientras alguien entraba al salón
-Esto no me puede estar pasando...-Susurró el desconocido, posando sus ojos sobre mí, dejando ver un rostro un tanto aliviado.
-¿Quién es él?...-Tenía algunas dudas pero todas se comenzaron a desvanecer al verlo acercarce.
Un paso, dos pasos, tres pasos, cuatro pas...
-Me alegro de al menos ver una cara conocida, pero en esta situación es algo extraño...-
-Sí, eso parece, pero que hay de normal en mi vida-Me reí un rato viendo como las nubes parecían moverse.
-¿Me recuerdas...verdad?-Fijé mi vista en su rostro y sus ojos eran los de ....

martes, 3 de agosto de 2010

Capítulo 4: ¿Bailamos?

Me sentía confundida, no podía creer que iría con Sebastián... Él era nuevo en la escuela pero para ser sinceras más de una chica caía rendida por él.
-Pareces preocupada Emma...¿Aún no tienes pareja para el baile?-
-Callate Leonardo, no es eso sí tengo...pero-
-¿Qué?-
-No importa, saldré un rato me llevaré el celular por si me necesitas-
-¿Ah? Espera....-



Fuera de casa saqué mi teléfono y llame a Samatha para contarle sobre el dilema del vestido.
-¿Cómo que no se te ocurrió tener al menos un vestido extra en tu guardarropa?-
-No...Siempre los compro cuando los necesito, pero debe de haber infinidad de vestidos en las tiendas-
-Puede ser, recuerda que había más bailes como el nuestro alrededor de la ciudad-
-Es verdad, veamos...¿Qué tal si nos vemos en centro comercial nuevo, el que se llama "Milenium"-
-Sí, ahí estaré, en dos horas encontremos en Starbucks ¿Ok?-
-Sí-
-Un peso menos de encima, Samantha es una fanática de los vestidos ella me ayudará-

Fui en bicicleta a un pequeño parque que estaba a 4 cuadras de casa.
-Tenía mucho que no venía aquí...-
Un bat de beisball golpeó una pelota con fuerza, me estremecí levemente por el sonido del impacto.
-¡Cuidado!-
-¿Qué?-La pelota venía en línea directa lista para un golpe en la cara.
-¡Quitate!-Me moví rápidamente ocultándome tras la banca, el sonido sordo de la pelota contra donde unos segundos atrás me aterró, haciendo que pensara lo cerca que estuve de volver al hospital con una contusión en la cara.
Siempre he sido de las personas que no buscan pelea, pero hoy si que no puedo más. Ese tipo debería aprender a batear mejor...
-¡Oye!-El chico traía una gorra que le cubría la mayor parte visible del rostro-
Se acercó con una grandes manchas de tierra en un pantalón de mezclilla.
-¿Qué quieres?-
-Vine tranquila aquí pensando que hoy no iría al hospital, pero parece ser que deberías aprender a batear donde debes-
-Yo pensaba que ninguna niña despistada y tonta vendría al parque sin saber que ahora era la práctica del equipo de Beisball-
-Eso no me interesa, deberías de tener más cuidado- Hasta ese momento comencé a sentir que el brazo derecho me ardía, una fina linea de sangre me recorría el brazo y caía al suelo dibujando pequeñas manchas en el suelo.
-Auch...-Me di la vuelta dando por terminada la pelea con el beisballista, mientras revisaba el nuevo corte que se adhería a mis desgracias.
-¡Espera!- El venía trotando hacía mi mientras se quitaba la gorra empapada de sudor.
-Lamento eso, a la próxima deberías venir con alguien...-
-Sí, lo mismo digo-Levanté la vista para ver unos ojos de un verde musgo intenso.
Por alguna razón no podía dejar de ver sus ojos como si estuviera hipnotizada... unos pasos se acercaban cada vez más.
-¿Emma? ¿Qué te pasó?-Sentí una punzada en la boca del estomago, no sabía que decir...
-Tuve un pequeño accidente por culpa de una pelota...-
-¿Tú fuiste el del batazo?-
-Sí, y ¿Qué te interesa? Esta discusión es entra ella y yo-
-Alexander, lo siento por hacerte pasar un mal rato pero ya me voy...-
-No espera yo te llevo, te tienes que curar eso o terminaras en el hospital de nuevo-
En ese instante el rostro de el otro muchacho se retrajo, seguramente pensando que lo que había dicho no había sido una mentira.
-Será mejor que le llame a Leonardo, él vendrá por mí, además no quiero ensuciar tu auto-
-No importa...-
-No te preocupes por mí, estoy bien no me pasa nada con ver sangre-
-Ok...al menos sientate en lo que yo lo llamo, ten esto, intenta parar la hemorragia-
-No es para tanto Alexander-
-No te excuces y hazme caso Emma-

Tenía la camiseta del equipo de tennis de Alexander rodeándome el brazo, tenía tendencia en sangrar mucho en los cortes en los brazos por eso todos se alarmaban.
-Esto no me gusta, estoy muy nerviosa y el corazón me esta apunto de estallar, no puedo creer que el este aquí...ahora.
-Disculpa, pero por lo que hice lo menos que debería hacer es ayudarte con lo de tu brazo-
-Eso ya no importa, ya pasó pero todos son muy paranoicos-
-No entiendo porque...-Su sarcasmo me hizo gracia en un extraño modo, como si pudiera entender lo que me pasaba.
-Ten esto es mío-Un pañuelo de tela de un tamaño un poco grande para ser de bolsillo.
-¿Qué haces?-´
-Un vendaje improvisado...-
-No importa ya vendrán por mí...además creo que Leonardo no debería saber que fuiste tú el que ocasionó el accidente, es un poco temperamental-
-Oh...Ya veo, entonces me regreso a jugar-
-Ok- Él se fue titubeando una que otra vez, su rostro se congeló cuando vio a un auto chirriar los neumáticos y venir furioso.
-Emma vámonos, ¿Dondé dejaste tu bicicleta?-
-Detrás de la banca...-
-Gracias por todo Alexander, nos veremos después-

El camino de regreso a casa fue cansado, muchas preguntas pero no respondí mas que una o dos.
-Leonardo, saldré al centro comercial quede de ir con Samantha, ¿Me llevas?-
-Ok, solo que apúrate tengo planes-
-Bien- Subí a mi habitación y revolví los cajones hasta encontrar un vestido de algodón de tirantes que me habían regalado en mi último cumpleaños, tomé mi bolso y guarde mi billetera ahí.
-Ya estoy lista-

Me encontré con Samantha en el lugar donde habíamos quedado, mientras ella miraba la cicatriz que ahora llevaba en el brazo.
-Ahora si es definitivamente un hecho, como te lo había dicho antes, a todos les gusta golpearte cuando te conocen-
-Hahaha, muy graciosa, vayamos a buscar el vestido- Recorrimos muchas tiendas hasta que no pude más.
-Emma, no hemos encontrado tu vestido aún no te puedes ir...-
-Lo se, pero estoy muy cansada-
-¿Y eso que? Solo te queda mañana sábado pero eso sería para ver como quedarás con Sebastián-
-Sí, pero no se...-
-Ya, continuemos- Entramos a una pequeña tienda de vestidos, todos muy hermosos.
-Emma...-
-Mande-
-¿Qué te parece este? Se que no es muy llamativo pero...-
-Me encanta, es perfecto-
 Compre el vestido y Samantha también, íbamos caminando cuando se dio cuenta de que en mi bolso colgaba algo.
-¿Qué es esto Emma?-Tomó lo que colgaba y aparentemente era un pañuelo...
-Tiene sangre...¿De quién es esto?-
-Digamos que la sangre es mía y el pañuelo es de un tipo que casi me da con una pelota de beisball-
-Y ¿Por qué lo traés?-
-Todo lo que traía antes de mi ligero accidente las guarde sin revisar antes-
-Ohh...bueno Emma nos veremos el domingo, buena suerte-

Mi madre fué por mi ese día, venía riendo y no entendía por que.
-Hija, cuando no estuviste en casa te llamaron-
-¿Quién?-Sentía como si estuviera a punto de estallar su carcajada.
-Un tal Sebastián, preguntando a que hora podía pasar por tí, eso no me molestó a mi pero... tu hermano no lo tomó muy bien, el fue quien contestó-
-Ya veo- 
-Ten ese es el celular de él...dijo que cuando pudieras le llamaras-
-Ok, lo hare ahora no quiero hacerlo en casa-

Marqué el número lentamente esperando a que alguien contestara.
-Parece que no me contestará...ya van 5 timbrazos no tarda en mandarme al buzón-
-¿Bueno?-
-Hola Sebastián, soy Emma, me dijo mi mamá que hablaste, perdón no recordaba eso-
-No te preocupes, ¿Que tal a las...7:30?-
-La fiesta empieza a las 7:00-
-Ok, nos vemos entonces-
-Muy bien-
-Adios-
-Bye-Me despedí de él, pensando en como sería la fiesta que no podía imaginar.

En casa colgué el vestido y comencé a escuchar música, pero eso me adormeció.
A la mañana siguiente un fragmento de mi sueño de la noche anterior me asoltó la mente

 Muchas personas haciendo círculo a unas cuantas parejas de bailarines, sus movimientos parecían coreografiados mientras estaba recargada con Sebastián en la pared, él intentaba levantarme el animo diciendome que no estuviera triste, que todo estaría bien. En ese instante llegó un muchacho que no conocía, era muy guapo, hablo con Sebastián una fracción de segundo y se acercó a mí.
-¿Bailamos? Él dice que no le molesta-
-Yo no soy buena para bailar...-
-Pues yo sí, ya veras que hoy aprenderas al menos un poco-
-Ok-
Comenzamos a bailar, y ví que Alexander estaba al lado nuestro con una expresion extraña.
-Parece que aquí acabará nuestro baile-
-¿Qué?-

Todo ese día me quedé en casa, intentando averiguar que había sido ese sueño...pero por más que intentaba recordar la cara de el desconocido no podía.
Al día siguiente fuí a que me arreglaran el cabello y volví a casa en menos de 2 horas.
-Hija pronto llegarán por tí-
-Sí mamá lo se-
-Mejor que no vaya-Leonardo se encontraba recostado en la pared que daba a la cocina mientras oía música discutía conmigo.
-No me importa Leonardo iré-

Diez minutos después llamaron a la puerta, era Sebastián con una sonrisa muy ancha.
-Te ves muy bien Emma-
-Tú tambien-
-Mamá ya nos vamos, volveré como a las 12:00...-
-Ok, solo que avisa cuando llegues-
-Muy bien-
-Emma, antes de que entremos tengo que avisarte de algo un tanto importante...-
-¿Qué sucede Sebastián?-
-No iremos solos en el camino...-
-Y ¿Cuál es el problema?-
-Bueno vamos... ya veremos como te cae la noticia-
Entré en una pequeña limusina negra, y los ví.
-Hola Emma, que bueno que viniste-
-Sí... Hola Crista, Alexander-

Sentí que no podía comenzar esto peor...






lunes, 2 de agosto de 2010

Capítulo 3: El baile de bienvenida

Estaba en casa revisando viejas fotografías, sabiendo que tal vez me encontraba mas triste de lo que creía, sentía todos mis sentimientos revueltos en ese momento, no sabía si llorar serviría de algo, pero creía que podía sentirme mejor si salía de casa, si dejaba de pensar.

Tomé el teléfono y llamé a Sarah de seguro estaba libre un martes por la tarde-
-Hola Sarah-
-¿Emma?-
-Sí, soy yo quien más pudiera ser-
-No se, tu hermano Leonardo-
-Puede ser- Sentí un ligero escalofrío al recordar a Leonardo mi hermano mayor solo por 1 año y medio.
-Sarah podemos vernos en algún lugar, es que no quiero estar en casa en este momento-
-Lo siento amiga pero hoy tengo clase de equitación...-
-Ahh, no te preocupes otro día será-
-Le diré a mis padres que hoy iré, tu eres mi amiga importas más que ir a montar un caballo-
-No Sarah, pronto serán las competencias regionales y debes practicar...-
-Pero-
-Ya te dije que así esta bien, mañana o cualquier otro día podemos salir, estaré bien-
-Ok... adiós Emma-
-Adiós- 
Me centré en mi computadora intentando hacer algo, pero no tenía nada en mente.
-Iré a algún lugar, no me quedaré aquí-Corrí por mi abrigo y empecé a buscar mis llaves que había dejado en la sala.
-¿A donde vas? Creía que te sentías mal...-
-Era otro tipo de malestar Leonardo, por eso ocupo estar fuera, no quiero estar aquí, encerrada...-
-¿Quieres qué te lleve? La semana pasada obtuve mi permiso para conducir-
-Ok...-
-Elige el lugar Emma-
-Donde quieras esta bien para mí-La cabeza me comenzaba a pulsar, parecía que los ataques de migraña se volvían más constantes y fuertes.
-¿Te sientes bien?-
-Sí...-
-Te llevaré al centro comercial, ahí abrieron una nueva pastelería-
Condujo durante 30 minutos hasta llegar al estacionamiento subterráneo. La humedad se sentía en todos los rincones y unas gotas de sudor me recorrieron la frente.
-Ahora esta más sofocado que ayer, debes de tener cuidado Emma, no comiste por eso no te vayas a desmayar o algo así-
-No digas tonterías Leonardo-
Iba colgada del brazo de mi hermano, muchas decían que parecía galán de T.V, pero yo no lo veía más allá de un hermano un tanto latoso.
-Es aquella la que tiene el letrero marrón-
Me quedé impactada al ver el nombre del lugar, no sabía que su familia estaba en el negocio de la comida.
-¿Por qué no vamos a otro lugar?-
-No, aquí esta bien-
-Pero...hermano-Sentí que las pocas fuerzas que me quedaban empezaban a desvanecerse.
-Ven-Me tomó del brazo y entramos a la pastelería y cafetería.

El lugar era amplio, con colores suaves y muebles modernos. El olor a café me liberó un poco del dolor que tenía.
-Bienvenidos al Café Arechiga, ¿Puedo tomar su orden?-
-Carmen ve y atiende la mesa 10, yo me encargó de esta-
-Sí, Alexander-
Levanté la cabeza rapidamente, sin entender lo que estaba ocurriendo realmente.
-Hola Leonardo, parece que hoy viniste con Emma-
-Sí, ella no quería estar en casa de hoy, por eso la traje aquí-
-¿Qué es lo que quieres Emma?-
-Un frapuccino de moka pequeño y una rebanada de pastel...-
-Ok, ¿De cuál?-
-No se, el que te parezca mejor-
-Ok, y para ti Leonardo...¿Lo de siempre?-
-Exacto-

Me sentía todavía peor que en el momento que salí de casa, no quería verlo  y parecía que el destino le gustaba jugar conmigo.
-Leonardo, voy al baño-
En el pasillo me recargué contra la pared como esta mañana , intentando mantener el equilibrio.
-¿Te encuentras bien?- Yo conocía esa voz...
-...-No pude contestar porque ya estaba en el suelo, no sentía las piernas y todo el lugar se movía.
-¡Emma! Contestame por favor-
-¿Qué haces aquí Sebastián?-Él me ayudo a levantarme y me llevó de regreso con mi hermano.
-Vine a dejar unos cuantos libros para que los vendieran aquí-
-Ahh, ya veo, perdón por asustarte-Leonardo tenía el rostro petrificado y corría hacia mi.
-¿Qué te pasó Emma? ¿Habrá sido porque no quisiste comer?-
-No creo, solamente sentí que todo me daba vueltas y terminé en el suelo...-
-Creo que será mejor que la lleves a un hospital Leonardo-
-Sí...-
-Estoy bien Leonardo, no me pasa nad...-Después de eso todo se volvió negro.

Desperté en la cama de un hospital con una bolsa de suero conectada, vi a mis padres y mi hermano sentados en un sofá que estaba en el cuarto.
-Hija que bueno que te has despertado-
-Mamá, ¿Qué me pasó?-
-Te desmayaste-Ella me tomaba la mano mientras que mi padre me acariciaba el cabello.
-¿Qué tengo?-Sentí un ligero dolor en la mano donde tenía conectada la aguja.
-Tienes principios de anemia-
-Oh...-

Pasé dos días en el hospital, cuando me dieron el alta fui a la escuela con el uniforme formal, esperando encontrar a mis amigos.
-¡Emma! Que bueno que ya estas bien, me enteré hace poco de lo que te sucedió-
-Sí, solo tengo principios de anemia, pero estoy bajo medicación y ahora estoy mejor-
-¿Ya te enteraste?, pronto será el baile de bienvenida, ¿no crees que será genial?-
- Sí, pero no creo poder ir es este domingo, tú tienes a Bruno de pareja para el baile-
-¿Y? Puedes ir con Manuel...-
-No, el debe de estar buscando a Sophia para perdirle que lo acompañe-
-Ya veo...-
-No te preocupes, pronto alguien te invitará además...habías faltado varios días a la escuela, puede ser que el que te quería invitar no te encontró-
-Sí, puede ser-
-Emma, ¿Te estas volviendo a sentir mal? Por que hoy, te escucho muy cortante-
-No, es solo que...no quiero ir a ese baile y ver sobre lo que te conté el otro día-
-Oh, es verdad-
-Tengo clase de álgebra nos vemos después-Entré al salón marcado con el número 402 y me senté en el medio, para poder salir rápido.
Pasaron 45 minutos y salí del salón.
-Señorita Balcazar, si necesita algo solo digamelo, me enteré de su estado de salud, así que por favor no se sobreesfuerce-
-Sí, lo haré-

Llegué al lugar donde me reunía con mis amigos todos los días y vi que todos parecían solo hablar del estúpido baile de Bienvenida, cuando le dije eso a Samantha dijo algo como:
"No digas esas cosas Emma, el baile de bienvenida es de las mejores fiestas que ahí en el año, no debes faltar"
-Chicos, ¿Qué les parece si rentamos una limo y nos vamos todos al baile en ella?-Samantha hablaba sin parar de lo fabuloso que creía que sería si pasara eso.
-¿Que hay de tí Emma irás?-
-No creo, pero espero que les vaya bien, vayan y diviertanse-Sentí como si todos estuvieran a punto de asesinarme con las miradas que me dirigía cada uno.
-Pero tienes que ir, no debes de quedarte en tu casa será muy aburrido si tú no vas-
-Ni cuenta se darán de que no estoy, estarán muy ocupados con sus "parejas"-Sonreí cuando dije la última frase y ellos rieron conmigo.
-Por favor amiga, debes ir...-
-Lo intentaré, pero si no llego a tener compañero para el baile no voy...-


Caminé con Cassandra por la cancha de Volleyball mientras ella describía como era el vestido que había comprado para el evento especial.
-Hubieras visto a la otra chica en la tienda, casí le arrebaté el vestido de las manos en cuanto lo ví, es precioso Emma-
-Sí Cass, ya me lo dijiste como 20 veces...-
-Emma, tengo que irme parece que Braulio se quiere encontrar conmigo en la cafetería-
-Ok, que tengas suerte-
Fuí a la fuente de la entreda de la escuela viendo como todos platicaban, reían o gritaban por alguna noticia extraña.
-Emma, mi primo te esta buscando desde hace un rato-
-Alexander...¿Qué haces aquí?-
-Estaba con Sebastián leyendo un libro que el me había traido y de repente me pregunto si sabía donde estaba y me pidió que lo ayudara a buscarte-
-Oh...ya veo- Sentía que el corazón me palpitaba fuertemente y la garganta se me comenzó a secar, además que el rostro se me comenzaba a ruborizar.
-Emma, ¿Estas bien? Sientaté no te vayas a desmayar de nuevo-
-Por que todos siempre tienen que preguntar lo mismo, estoy bien, no me pasa nada-


Corrí de nuevo hacía la parte occidental de la escuela, ya no había nadie en ese lugar...solo Sebastián.
-Que bueno que Alexander te dijo que te buscaba, y por cierto ¿Donde esta él?-
-Se quedó atrás...tuvimos una especie de riña-
-Oh...tiene el caracter un tanto frío...-
-No, fue mi culpa, me enoje por una tontería-
-Pero no te quería preguntar sobre mi primo, quería preguntarte algo...-
-¿Sí?- Sebastián arrastró el pie derecho de un lado al otro ritmicamente, mientras respiraba profundamente.
-¿Te enteraste de lo del Baile de Bienvenida, ya sabes por lo de que estabas enferma, podías no saberlo...-
-Sí, si supe...-
-Y...¿Ya tienes  pareja para el baile?-
-No...parece que tengo un escudo repelente para los chicos-Me senté en una banca metálica que tenía a mis espaldas riendo extrañamente.
-No creo, esas son tonterías-Se sentó a mi lado jugando con un pañuelo de tela que tenía bordado su nombre en letras doradas.
-Entonces Emma, ¿Quieres ir al baile conmigo?-
-Sí-
-Por eso somos amigos, ¿No? Para apoyarnos cuando estemos en apuros...o  en este caso solos-
-Tienes razón-
-Te llamaré después para ver a que hora pasaré por ti-
-Ok-


Mi hermano pasó por mi una hora después de eso. Me sentía alegre por poder ir, pero ahora tenía un problema.
-No tengo un vestido...-

domingo, 1 de agosto de 2010

Capitulo 2 Una verdad no grata

Sentí un ligero presentimiento muy poco tiempo después de que Sebastián se hubiera ido.
-Y ¿ahora qué Emma? Te volveras la nueva y tonta amiga de Solorzano, creo que es una estupidez el solo quiere ganar popularidad, eso es todo-
-Creo que deberías aprender a confiar más en las personas Manuel, no puedo creer que desconfies de él sin haberlo tratado primero-
-Esas son tonterías-Él seguía escuchando música mientras intentaba ignorarme.

Aún no podía superar el hecho de que estaba enamorada de uno de mis amigos más cercanos, su nombre era algo a lo que me temía pronunciar con los demás, mis amigas hablaban más de él que yo.
-Alexander dime ¿Porque no hablas y dejas de leer ese libro extraño-Bruno trataba de arrebatarle el libro y él se oponía moviendose a los lados como un pendulo.
-No quiero, estoy ocupado Bruno, dejame en paz-
-Uyy, calmado definitivamente debes de descanzar-
-Bruno dejalo, despues se pone de un humor de perros-
-Sarah, me acompañas a la enfermería, no me siento muy bien-Ella me miró con ojos cautelosos intentando adivinar el porque de mi presipitada salida.
-Ok-
Caminamos en silencio esperando ver el salón a donde nos dirigiamos.
-Emma ¿Qué tienes? Pareciera como si tuvieras miedo de estar en el mismo lugar que Alexander-
-No es eso, si no que, yo no figuro en su mundo, el solamente me ve como una persona conocida solamente-
-No digas tonterías, tú solo piensas así, te aseguro que el te quiere, pero tu no haces nada para demostrarle lo que sientes por él-
Lo que ella decía era cierto temía que el me rechazará y no volver a convivir con él como antes.

-Así estoy bien, no me preocupa me gusta pero es mejor que el no lo sepa...-
-Si tú crees que eso es lo correcto te creere amiga...-
-Sí lo es para mi-

En el pasillo donde estaba el aula de literatura inglesa, alcancé a ver un fragmento de la película de Romeo y Julieta.
-Su historia siempre me pone triste, no me imagino algo así entre Bruno y yo-
-Es mejor que no pienses en eso-
Por el mismo pasillo ví a Sebastián caminando hacía mí.
-¡Hola Emma!-
-Hola...-
-Te ves algo mal, tienes la mirada oscura-
-No me sucede nada...-
-Oye, me pudieras decir donde esta Alexander-
-Alexander ¿Qué?-Sentí un vuelco en el corazón al escuchar su nombre porque aunque no lo quiera aceptar estaba loca por él.
-Alexander Arechiga-
-Sí, esta en el ala oeste de la escuela en el jardín, pero para que lo necesitas...si puedo saber-
-Claro, él y yo somos primos-
-¿Qué? No tenía ni idea...-
-Él no habla nada de si mismo, pero eso ya lo sabes-
-Gracias Emma, te veo después-
-Ok...-


Me recargué sobre la pared intentando mantenerme en pie, todo me daba vueltas no sabía porque me sucedía esto ahora, de cualquier manera ya era tiempo...
-¿Crista quieres ser mi novia?-
-Si Alexander, me encantaría-
-Vamos, vayamos a decirle a los demás-


Corrí hasta el aula de Historia que estaba vacía, intentando asimilar lo que acababa de pasar.
-¡Emma! Espera que te ocurre-
-Nada Sarah dejame en paz, quiero estar sola-
-No, dime que tienes-
-Por favor no me preguntes solo dejame-
-Muy bien...-


Ella se fué despacio intentado ver que era lo que me pasaba realmente.
-Creo que el día por fin llego, siempre supe que el no me quería, pero no quería creerlo, tenía un poco de esperanza pero...-


Lloré bastante hasta que alguien entró al salón.
-¿Emma? Lo siento perdón por entrar aquí, se que querías estar sola pero...-
-Sebastián...porfavor, dejame ¿Sí?
-No, no siempre podrás tu sola, yo soy tu amigo y por eso estoy aquí, ya no estas sola-


Me abrazó levemente mostrandome que talvez lo que él decía tenía razón, aunque no quisiera aceptarlo.
-No necesitas decirme nada, pero recuerda que siempre me tendrás aquí para tí-
-Gracias-


Podía ser el primo de Alexander...
Alguien del que no sabía nada....
Pero su sola presencia me tranquilizaba, haciendome creer que algún día sería feliz