Me sentía confundida, no podía creer que iría con Sebastián... Él era nuevo en la escuela pero para ser sinceras más de una chica caía rendida por él.
-Pareces preocupada Emma...¿Aún no tienes pareja para el baile?-
-Callate Leonardo, no es eso sí tengo...pero-
-¿Qué?-
-No importa, saldré un rato me llevaré el celular por si me necesitas-
-¿Ah? Espera....-
Fuera de casa saqué mi teléfono y llame a Samatha para contarle sobre el dilema del vestido.
-¿Cómo que no se te ocurrió tener al menos un vestido extra en tu guardarropa?-
-No...Siempre los compro cuando los necesito, pero debe de haber infinidad de vestidos en las tiendas-
-Puede ser, recuerda que había más bailes como el nuestro alrededor de la ciudad-
-Es verdad, veamos...¿Qué tal si nos vemos en centro comercial nuevo, el que se llama "Milenium"-
-Sí, ahí estaré, en dos horas encontremos en Starbucks ¿Ok?-
-Sí-
-Un peso menos de encima, Samantha es una fanática de los vestidos ella me ayudará-
Fui en bicicleta a un pequeño parque que estaba a 4 cuadras de casa.
-Tenía mucho que no venía aquí...-
Un bat de beisball golpeó una pelota con fuerza, me estremecí levemente por el sonido del impacto.
-¡Cuidado!-
-¿Qué?-La pelota venía en línea directa lista para un golpe en la cara.
-¡Quitate!-Me moví rápidamente ocultándome tras la banca, el sonido sordo de la pelota contra donde unos segundos atrás me aterró, haciendo que pensara lo cerca que estuve de volver al hospital con una contusión en la cara.
Siempre he sido de las personas que no buscan pelea, pero hoy si que no puedo más. Ese tipo debería aprender a batear mejor...
-¡Oye!-El chico traía una gorra que le cubría la mayor parte visible del rostro-
Se acercó con una grandes manchas de tierra en un pantalón de mezclilla.
-¿Qué quieres?-
-Vine tranquila aquí pensando que hoy no iría al hospital, pero parece ser que deberías aprender a batear donde debes-
-Yo pensaba que ninguna niña despistada y tonta vendría al parque sin saber que ahora era la práctica del equipo de Beisball-
-Eso no me interesa, deberías de tener más cuidado- Hasta ese momento comencé a sentir que el brazo derecho me ardía, una fina linea de sangre me recorría el brazo y caía al suelo dibujando pequeñas manchas en el suelo.
-Auch...-Me di la vuelta dando por terminada la pelea con el beisballista, mientras revisaba el nuevo corte que se adhería a mis desgracias.
-¡Espera!- El venía trotando hacía mi mientras se quitaba la gorra empapada de sudor.
-Lamento eso, a la próxima deberías venir con alguien...-
-Sí, lo mismo digo-Levanté la vista para ver unos ojos de un verde musgo intenso.
Por alguna razón no podía dejar de ver sus ojos como si estuviera hipnotizada... unos pasos se acercaban cada vez más.
-¿Emma? ¿Qué te pasó?-Sentí una punzada en la boca del estomago, no sabía que decir...
-Tuve un pequeño accidente por culpa de una pelota...-
-¿Tú fuiste el del batazo?-
-Sí, y ¿Qué te interesa? Esta discusión es entra ella y yo-
-Alexander, lo siento por hacerte pasar un mal rato pero ya me voy...-
-No espera yo te llevo, te tienes que curar eso o terminaras en el hospital de nuevo-
En ese instante el rostro de el otro muchacho se retrajo, seguramente pensando que lo que había dicho no había sido una mentira.
-Será mejor que le llame a Leonardo, él vendrá por mí, además no quiero ensuciar tu auto-
-No importa...-
-No te preocupes por mí, estoy bien no me pasa nada con ver sangre-
-Ok...al menos sientate en lo que yo lo llamo, ten esto, intenta parar la hemorragia-
-No es para tanto Alexander-
-No te excuces y hazme caso Emma-
Tenía la camiseta del equipo de tennis de Alexander rodeándome el brazo, tenía tendencia en sangrar mucho en los cortes en los brazos por eso todos se alarmaban.
-Esto no me gusta, estoy muy nerviosa y el corazón me esta apunto de estallar, no puedo creer que el este aquí...ahora.
-Disculpa, pero por lo que hice lo menos que debería hacer es ayudarte con lo de tu brazo-
-Eso ya no importa, ya pasó pero todos son muy paranoicos-
-No entiendo porque...-Su sarcasmo me hizo gracia en un extraño modo, como si pudiera entender lo que me pasaba.
-Ten esto es mío-Un pañuelo de tela de un tamaño un poco grande para ser de bolsillo.
-¿Qué haces?-´
-Un vendaje improvisado...-
-No importa ya vendrán por mí...además creo que Leonardo no debería saber que fuiste tú el que ocasionó el accidente, es un poco temperamental-
-Oh...Ya veo, entonces me regreso a jugar--Ok- Él se fue titubeando una que otra vez, su rostro se congeló cuando vio a un auto chirriar los neumáticos y venir furioso.
-Emma vámonos, ¿Dondé dejaste tu bicicleta?-
-Detrás de la banca...-
-Gracias por todo Alexander, nos veremos después-
El camino de regreso a casa fue cansado, muchas preguntas pero no respondí mas que una o dos.
-Leonardo, saldré al centro comercial quede de ir con Samantha, ¿Me llevas?-
-Ok, solo que apúrate tengo planes-
-Bien- Subí a mi habitación y revolví los cajones hasta encontrar un vestido de algodón de tirantes que me habían regalado en mi último cumpleaños, tomé mi bolso y guarde mi billetera ahí.
-Ya estoy lista-
Me encontré con Samantha en el lugar donde habíamos quedado, mientras ella miraba la cicatriz que ahora llevaba en el brazo.
-Ahora si es definitivamente un hecho, como te lo había dicho antes, a todos les gusta golpearte cuando te conocen--Hahaha, muy graciosa, vayamos a buscar el vestido- Recorrimos muchas tiendas hasta que no pude más.
-Emma, no hemos encontrado tu vestido aún no te puedes ir...-
-Lo se, pero estoy muy cansada-
-¿Y eso que? Solo te queda mañana sábado pero eso sería para ver como quedarás con Sebastián-
-Sí, pero no se...-
-Ya, continuemos- Entramos a una pequeña tienda de vestidos, todos muy hermosos.
-Emma...-
-Mande-
-¿Qué te parece este? Se que no es muy llamativo pero...-
-Me encanta, es perfecto-
Compre el vestido y Samantha también, íbamos caminando cuando se dio cuenta de que en mi bolso colgaba algo.
-¿Qué es esto Emma?-Tomó lo que colgaba y aparentemente era un pañuelo...
-Tiene sangre...¿De quién es esto?-
-Digamos que la sangre es mía y el pañuelo es de un tipo que casi me da con una pelota de beisball-
-Y ¿Por qué lo traés?-
-Todo lo que traía antes de mi ligero accidente las guarde sin revisar antes-
-Ohh...bueno Emma nos veremos el domingo, buena suerte-
Mi madre fué por mi ese día, venía riendo y no entendía por que.
-Hija, cuando no estuviste en casa te llamaron-
-¿Quién?-Sentía como si estuviera a punto de estallar su carcajada.
-Un tal Sebastián, preguntando a que hora podía pasar por tí, eso no me molestó a mi pero... tu hermano no lo tomó muy bien, el fue quien contestó-
-Ya veo-
-Ten ese es el celular de él...dijo que cuando pudieras le llamaras-
-Ok, lo hare ahora no quiero hacerlo en casa-
Marqué el número lentamente esperando a que alguien contestara.
-Parece que no me contestará...ya van 5 timbrazos no tarda en mandarme al buzón-
-¿Bueno?-
-Hola Sebastián, soy Emma, me dijo mi mamá que hablaste, perdón no recordaba eso-
-No te preocupes, ¿Que tal a las...7:30?-
-La fiesta empieza a las 7:00-
-Ok, nos vemos entonces-
-Muy bien-
-Adios-
-Bye-Me despedí de él, pensando en como sería la fiesta que no podía imaginar.
En casa colgué el vestido y comencé a escuchar música, pero eso me adormeció.
A la mañana siguiente un fragmento de mi sueño de la noche anterior me asoltó la mente
Muchas personas haciendo círculo a unas cuantas parejas de bailarines, sus movimientos parecían coreografiados mientras estaba recargada con Sebastián en la pared, él intentaba levantarme el animo diciendome que no estuviera triste, que todo estaría bien. En ese instante llegó un muchacho que no conocía, era muy guapo, hablo con Sebastián una fracción de segundo y se acercó a mí.
-¿Bailamos? Él dice que no le molesta-
-Yo no soy buena para bailar...-
-Pues yo sí, ya veras que hoy aprenderas al menos un poco-
-Ok-
Comenzamos a bailar, y ví que Alexander estaba al lado nuestro con una expresion extraña.
-Parece que aquí acabará nuestro baile-
-¿Qué?-
Todo ese día me quedé en casa, intentando averiguar que había sido ese sueño...pero por más que intentaba recordar la cara de el desconocido no podía.
Al día siguiente fuí a que me arreglaran el cabello y volví a casa en menos de 2 horas.
-Hija pronto llegarán por tí-
-Sí mamá lo se-
-Mejor que no vaya-Leonardo se encontraba recostado en la pared que daba a la cocina mientras oía música discutía conmigo.
-No me importa Leonardo iré-
Diez minutos después llamaron a la puerta, era Sebastián con una sonrisa muy ancha.
-Te ves muy bien Emma-
-Tú tambien-
-Mamá ya nos vamos, volveré como a las 12:00...-
-Ok, solo que avisa cuando llegues-
-Muy bien-
-Emma, antes de que entremos tengo que avisarte de algo un tanto importante...-
-¿Qué sucede Sebastián?-
-No iremos solos en el camino...-
-Y ¿Cuál es el problema?-
-Bueno vamos... ya veremos como te cae la noticia-
Entré en una pequeña limusina negra, y los ví.
-Hola Emma, que bueno que viniste-
-Sí... Hola Crista, Alexander-
Sentí que no podía comenzar esto peor...