Seguía impresionada, Alexander había entrado a mi habitación, podía sentir mi corazón que aun latía rapidamente y el rostro ruborizado, aunque no quisiera aceptar...yo aún lo quería, lo amaba. Deseaba que me sonriera abiertamente que me estrechara entre sus brazos y sentir sus dulces labios sobre los míos.
-¿Porqué me tiene que estar pasando todo esto?-Salí de la habitación sin hacer ruido eran altas horas de la manaña así que no pensaba despertar a los demás.Al salir me encontre en el marco de mi puerta una rosa roja y otra blanca: Siempre mas hermosa y radiante que cada una de estas flores en su mejor esplendor.
Me quedé en shock, ¿realmente él sentía algo por mí?Decidí bajar con ellas a la cocinaa y ponerlas en una vaso con agua.
-Podré decirle todo lo que siento...pero tengo miedo de que él solo juegue conmigo-Me levanté de nuevo y llevé mis pequeños presentes de nuevo a mi espacio personal, donde podía estar sola y dejarme llevar por la música que había puesto en mi MP3 unos minutos antes.
Dormí durante 6 horas, ese día iriamos a las escuela a las 11:00, y no pensaba desperdiciar horas de sueño.
-¡Emma! ¡Ya vamonos que se nos hará tarde!-Leonardo gritaba mientras yo salía corriendo de la casa con un trozo de pan en la boca.
-Ya llegué, ya llegué, tranquilo-Entre al salón de aleman corriendo lo mas rapido que pude y todos los que dejaba atrás me miraban de manera extraña.
-Bueno jovenes, hoy haremos parejas para hacer una exposición que será la calificación de todo el semestre, así que pasen a mi escritorio para asignarles un compañero (a)-Llegué a su escritorio con una mueca de disgusto, sentía que ese día no me iba a ir exactamente bien.
-Chicas tomen un número, y no lo vean ahora ustedes chicos tomen los números también, cada número esta escrito dos veces, así que los que tengan los mismos números se reunen-
-¡Balcázar! Número...-
-Seis-Susurré dirigiendo la mirada al suelo.
-Ok, Arechiga y tú son compañeros, formen su equipo-Sentí que varias miradas se posaron en mi espalda mientras mi rostro se volvía cada vez más rojo.
-Parece que nos toco hacer equipo, ¿simple casualidad?o el destino, tú eliges-
-No, noo no seee-Dije tartamudeando,él solo me sonrió mientras se mordía el labio, algo que hacía desde niño para ocultar una carcajada.
-Vamos, pequeña tonta-Él tomó mi mochila y la cargó mientras movía ambos pupitres para que quedaran unidos.
-Dame eso, es mucho el peso que traes, no te vayas a lastimar-
-Soy un chico duro, nunca lo olvides-Se sentó rapidamente y recostó su cabeza en mi hombro en un solo movimiento.
-¿Qué...qué haces?-Varias voces se alzaron y unas cuantas chicas me dirigieron unas miradas asesinas.
-Nada, te molesta que me recargue en tu hombro, porque a mi me encanta estar así-Me sonrió de nuevo pero de una manera distinta y su mirada se volvió cálida y logró que me derritiera aunque no lo aceptaría.
-Bueno, jovenes la clase ha terminado, quiero un adelanto del proyecto el viernes en mi escritorio-Pronunció el maestro en cuanto nos abrió la puerta.
-Ven conmigo, te gustará este lugar-Me tomó de la mano y me llevó a la parte trasera de la escuela, donde vimos una cerca y al otro lado había un hermoso lago artificial con flores de cerezo.
-Sera nuestro secreto-Él movió una de las rejas verias veces hasta que una puerta salió de ellas.
-Woow, no sabía que estaba eso ahí-
-Nadie se toma la molestía de venir hasta acá, pero es un lugar que encontré desde hacé mucho, eres a la única persona que se lo he mostrado-
-Gracias por traerme hasta aquí, es hermoso-Me recosté bajo un árbol y el viento hacía que los petalos se movieran a mi alrededor.
-No digas tonterías Alexander-Dirigí mi mirada a otro lado sintiendo como el sueño volvía a asaltarme rapidamente con el paso de los minutos.
-No quiero dejarte ir...-Susurró muy cerca de mi oido mientras yo cerraba los ojos.
Desperté rapidamente con unas cuantas gotas de sudor en el rostro, ¿Qué hora era? Las 2:00 me había saltado todas las clases, pero vi que Alexander tambien estaba dormido y yo estaba recargada en su hombro donde el parecía haber hecho especialmente para mí.
-Tres llamadas perdidas, dos correos de voz y cuatro mensajes de texto..., ¿De quién son?- Todos y cada uno de ellos eran de Leonardo, y al leerlos me quede helada.
Emma, el viaje escolar se adelanto asi que me iré en este momento mamá tuvo que salir de urgencia a Londres con papá, Alexander se quedará a cuidarte y le dije a Sarah que se quedará a dormir hasta que yo vuelva, te quiero todo lo que necesites esta en casa. Nos vemos pronto.
-¿Qué pasa con él?-Sentí que Alexander se movía a mi lado y balbuceaba algunas cosas.
-Despierta Arechiga, despierta-Le grité mientras lo movía bruscamente.
-¡¿Qué?!-
-Necesitamos irnos, mi hermano se fue a un viaje y...nos quedaremos solos en casa, haz lo que quieras de tu lado pero del mío nunca estaré sola-Le susurré mientras corría de vuelta a la escuela encontrando a Sarah que me veía extrañada.
-¿Porqué traes flores rosas en el cabello?-
-Larga historia...Sarah cuando vengas a mi casa debo de contarte algo importante-
-Ok, vamos a mi casa para que me lleve mis cosas-
-Bien...-
Después de todo eso, Sarah llegó a mi casa y se instaló en mi cuarto donde paso la mayor parte de la tarde escuchando la historia de los vecinos de habitación que se vivía en esta casa.
-Parece que tras ustedes dos se oculta un pasado...-
-Sí, pero yo no se que pensar...estoy enamorada de él, pero hace unos cuantos días practicamente no hablabamos solo para cuestiones necesarias, y ahora...-
-Él por fin tomo esa desción radical de la que tanto me hablo...-
-¿Se puede saber de que tanto murmullas?-Pregunté exasperada.
-Nada, solo me di cuenta de algo eso es todo-
Sentí una opresión fuerte en el pecho y el corazón seguía sni querer aminorar sus agitada ruta.
-Parece que hablan de mí...-Alexander estaba recargado en el marco de la cocina con los brazos cruzados sobre el pecho con una gran sonrisa.
-Fue radical, ¿No lo crees?-
-Bastante- Murmuró mi mejor amiga









