Me desperté agitado, respirando rapida y entrecortadamente, con el cabello pegado al rostro bañado por sudor. Un recuerdo ocupaba toda mi mente.
Emma y yo andando por un parque desconocido, tomados de la mano, yo sonreía mientras le contaba algo a ella, derepente se desplomó al suelo llorando, con las manos en el rostro, mientras yo la miraba, sin saber que pensar, sin saber que hacer...
Detrás de los árboles salió Alexander y bajó hasta la altura de Emma, dando leves palmdas en su espalda y extendiendole su mano para ayudarla, ella recargaba todo su peso sobre él, mientras que se alejaban, dejando solo una nota de papel en el suelo.
¿Porqué?
-¡Ahh!-Levanté las cobijas en las que estaba envuelto, viendo como todo alrededor comenzaba a dar vueltas.
-Solo fue un sueño-Suspiré para mis adentros, realmente eso me había dejado mal, pero...no podía ser Emma, era solo una chica más, por la cual sentía atracción pero...nada más.
Bajé listo con una camiseta blanca interior y una chaqueta de cuero negra a la cocina y abrí el refrigerador sacando el cartón de jugo y bebiendo del mismo.
-¡Lucas! ¡¿Cuántas veces te he dicho que no bebas jugo directo del cartón?! Tambien es mi jugo-Melanie mi hermana mayor me gritaba como todos los días, mientras yo salí por la puerta principal asotandola de un solo golpe.
-¡Algún día será!-Grité ya fuera de casa. Tomé el convertible negro de papá, a él le encantaba que yo lo conduciera, ya hacía tiempo que él...ya no estaba con nosotros.
Fué en un accidente de auto como el de muchas personas más pero... el de el fué más trágico y traumatico para todos...para mí.
Su auto se había caído de un puente, ese día llovía mucho, gracias a los registros dentales lo pudieron reconocer. Desde ese día yo era así, me gustaba jugar con las personas, ser el chico malo por la cuál todas mueren.
Bajé del auto viendo como algunas personas giraban a verme, algunas chicas me sonreían mucho y aparentemente los del equipo de basket me miraban con odio.
Tal vez me encuentre enfermo esta mañana, podía sentir revuelto el estomago, como si no encajara, era fácil o algo falta o algo sobra.
Soy Lucas Gray y soy uno de los chicos más populares, seguro has oido hablar de mí, muchas sienten cosas po mí, la mayoría lindas las otras no.
Pasé por todo el campús dirigiendole una sonrisa a cualquira que me la dirigiera a mi primero, pude ver a un chico con el cabello rubio claro y ojos azules profundos, Aaron, mi mejor amigo, lo conocía de toda la vida.
-Hola Aaron, ¿Qué haces aquí? Parece que realmente te cambiaste, no puede ser, jajaja, enserio eres un completo cobarde-
-¿Que hay Lucas? No es mi culpa, el tipo me odia, no esperaba que estuviera a punto de arrollarme con su auto la última vez que lo vi-
-Le quitaste la novia al capitán del equipo de futbol americano, no pasa nada, siempre serás así...-
-No es solo eso es... que dicen que esta escuela es la mejor, y para que tu estes aquí eso debe ser verdad...-
-Ya lo creo, por eso vine aquí...-Sonreí al recordar el primer día que vine, ese baile en el cual me plantaron pero...encontré algo mejor.
-Yo creía que tú habías venido aquí por una chica, por cierto su nombre es Emma ¿Verdad?-Mi estomago se encogió un poco al escuchar su nombre.
Alexander caminaba por la otra acera, al escuchar el nombre de Emma, se escondió trás un pilar de granito varias veces más grueso que él.
-¿Qué son ustedes dos realmente?-Cuestionó Aaron.
-Nada, es solo un juego en lo que me consigo algo mejor, eso es todo-Sentí como si la garganta me ardiese en el momento que lo pronuncíe.
¿Qué es esto? Culpa, no puede ser, yo nunca siento culpa.
Alexander corrió en cuanto terminé de pronunciar la última frase en busca de Emma.
-¡Emma! ¡Ven conmigo!-La tomó del brazo suavamente llevandola al otro lado del patio, mientras que ella continuaba con una expresión sorprendida.
Vi como Alexander se le acercaba a Emma y hablaba desesperado, yo cambie mi expresión por una gran sonrisa y me acerqué a Emma par saludarla.
-Hola Emma, ¿Qué le pasa?-
-Él solo esta jugando contigo, yo escuche cuando se lo dijo al nuevo, tienes que creerme, Emma porfavor-
-¡Anda Lucas! ¡Dile lo que yo escuché! ¡Dile que solo estas jugando con ella! ¡Que realmente no te importa! ¡Dile!-Su voz se escuchaba distorsionada por la rabia que lo consumía, no sabía que hacer ni pensar, solo que...no quería que ella se enterara así.
-No se de que estas hablando Alexander, deja de inventar cosas-
-¿Porqué me tienes que tratar así Alexander? ¿Porqué tienes que intentarme hacer infeliz? Deja de inventar cosas -Su rostro tomó un tono rojizo en las orillas de los ojos, era segura que rompería a llorar en cualquier instante.
-¡Emma! ¡Tienes que creerme, yo solo digo la verdad, lo que yo escuche!-Gritó Alexander, estaba hartó de ese tipo, me arruinaba todo desde el día en que lo conozco.
-¡Cuida tus palabras rubiecito! Conmigo no te vas a meter ¿Entendiste o eres idiota? Dejala en paz, por que no la dejas ser feliz, tu tienes una novia, pues ve con ella, hazle un escandalo junto con su circo maroma y teatro, a mi no me importa lo que tu pienses o llegues a pensar de mí, asi que ten cuidado si no quieres que a la otra te parta la cara-Estaba furioso, no podía pensar con claridad, parecía que tenía un arranque de ira, de los que no me daban desde hacía ya mucho tiempo.
-Lucas...-Emma estaba asustada viendome con los ojos abiertos como platos, con la respiración superficial y lagrimas recorriendo sus mejillas.
-Tampoco quiero que le vuelvas a hacer algo a Emma...-Lo miré friamente al igual que el día en el que me dijeron sobre la muerte de mi padre.
Emma y yo nos fuimos a clases cada uno en lugares separados, yo no podía comprender el porque me sentía mal, no podía, corección.
NO QUERÍA mentirla a ella, al ver su llanto sentí que algo dentro de mi dio al vuelta como si una reloj de arena comenzara el conteo final, viendo como cada grano de arena avanza sin mirar atrás.
Caminé por la escuela dandole vueltas al asunto, tenía que decirle la verdad, no podía seguirla engañando, algo dentro no me lo permitía.
-Emma, ¿Quierés ir a algun lado despues de clases?-Sonreí nerviosamente al ver que ella me miraba extrañada, como si nunca hubiese ido a su casa o pasado tiempo con ella.
-Esta bien-Fuimos directo a mi auto y condujé hasta la playa más cercana, viendo como su cabello se movía rapidamente con la brisa marina, se veía muy hermosa...
-Y ¿Que hacemos aquí Lucas?-Dijo mientras se sentaba en la arena.
-Te tengo que confesar la verdad de algo...-
-¿Qué es...?-
-Lo que dijo Alexander no era mentira, era verdad, antes de que te conociera era verdad, solo te veía como alguien para pasar una tarde, presentarte a mis amigos, pero realmente no me importabas...-Sentía que ese nudo en mi garganta comenzaba a hacerse mas grueso.
-¿Qué.. por..?-Ella estaba en shock sin saber que decir o hacer.
-Espera dejame terminar, desde el día de la fiesta, me di cuenta que no eras como pensaba, sino todo lo contrario-Ella comenzó a llorar en silecio viendome con una expresión de horror.
-No era mi intención, no quería verte ni hacerte llorar, ese era mi motivo inicial pero...al pasar el tiempo me di cuenta que te quería, te comenzaba y comienzo a creer, no tienes que perdonarme...-Sentía la culpa de nuevo engarrotada en mi gargante no soportaba ver a una chica llorar, y por una extraña razón a ella menos, algo dentro de mi se retorcía de angustia, intentaba que ella secara sus lágrimas, sonriera una vez más.
-Pero...-Su voz se quebrabó tres veces.
-No digas nada hoy, pudes decirmelo cuando estes lista, cuando intentes perdonarme...-
Me fui al otro lado de la playa con una lágrima en la mejilla.
-¿Porque estoy llorando? ¿Acaso me afecta el que ella...me odie?-
-No te odio, pero tampoco te puedo perdonar asi de facil Lucas...-Gire abruptamente para toparme con sus bellos ojos azules y una mueca triste.
-Intentaré ganarme de neuvo tu confianza...-
-Ya veremos...pero gracias por decirme la verdad, creo que ahora te quiero aún más...-Sentí que aquello era ireal, ella diciendome esas cosas no podia pasar no a mí.
-¿Qué?¿Dijiste algo?-
-Nada Lucas ya escuchas cosas raras-
Podía sentir que algo crecía dentro de mí, extendiendose a cada una de las celulas de mi cuerpo, llenandose con un nombre...su nombre
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